Es caos, encanto y suciedad a partes iguales. Buscad el cuadro “La Vucciria” de Renato Guttuso. A nivel gastronómico os recomiendo dos direcciones:
- Ai Cascinari (via Ossuna 54). Una humilde trattoria donde probar auéntica cocina palermitana. Todo rico y sencillo: polpette (albóndigas) de berenjena y ricotta (que salsa!), panelle (tortas de harina de maíz fritas) y unos curiosos espaguetis con patatas (vivan los hidratos de carbono, muera Dukan) en salsa de azafrán.
- Pane ca’Meusa. Un típico snack gore palermitano: el bocata de bazo. Es de esas cosas por las que Sicilia mola tanto. El más reputado de la ciudad está en Porta Carbone (via Cala 48-62) y es lo que parece, rico, grasiento, popular y barato. A 2€ el “pequeño”.
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