Posts etiquetados ‘Barcelona’

Cafe 1907: el restaurante parisino perfecto está en Barcelona.

27 agosto, 2011

Me ha cautivado este pequeño restaurante. Quizá es por haber acudido con pocas expectativas, o por ser un auténtico desconocido para mi… el caso es que he comido como un monsieur (49€ pagados muuuuuuuuuuy a gusto).

Es el Café 1907, situado justo al lado del tambien fabuloso CosmoCaixa y de hecho su visita era a priori un mero trámite nutricional relacionado con la visita al museo, y ha redondeado un día perfecto de rodríguez (encima el peque se ha pasado toda la comida durmiendo).

La primera sorpresa, como digo, es que el restaurante lleva más de 20 años funcionando, en un precioso palacete, y la verdad es que es un absoluto desconocido en los circuitos gastronómicos de la ciudad, cosa que despues de haberlo visitado me deja más que perplejo.

La segunda sorpresa es que he comido absolutamente solo (algo achacable sin duda a ser un mediodía de agosto; me ha dicho el dueño que por las noches se anima mucho y le creo a pies juntillas)

El sitio es lo más parisino que hay en el mundo; dudo que en París haya algo más parisino que esto, faltaba Sarkozy cantando La Marsellesa… la comida es ante todo de mercado y de proximidad (sello Slow Food, huerta propia, etc.) y sí, tiene unos evidentísimos toques de cocina francesa, pero “de la buena” y no me quiero extender en matizar el comentario porque llenaría 2 páginas, pero a Anton Ego le hubiese encantado. Como dicen en la web: LA VRAIE CUISINE.

Es cuquísimo. Lleven a la mujer, esposa, novia o amante y TRIUNFARAN seguro. He vislumbrado una estupenda terraza que va a ser objeto de otra visita futura.

Me han servido un apetitivo a base de berenjena muy rico.

De primero he tomado un milhojas de calabacín con judias y tartar de tomate que me ha encantado. Va directo a PLATO DEL AÑO junto con las mandonguilles del Mam i Teca. Estaba fuera de carta, como plato del día. El tomate era fantástico y el aliño, una vinagreta con mostaza y algún que otro elemento alquímico que me atrevo a decir que es el mejor aliño que recuerdo. Hasta el pan lo hacen ellos y no se si estaba sugestionado o no pero era un sencillo panecillo blanco con aroma a ¿miel?.

De segundo el bacalao de la casa. En cuanto al bacalao en si, los he comido mucho mejores la verdad, pero de nuevo la guarnicion/tropezones/salsa estaban muy acertadas; una cama de espinacas con tomate excelentes y un jugo que quitaba el sentido, con bolas de pimienta rosa dando un toque picante aquí y allá. Me reafirma en que el cocinero es un Harry Potter de las salsas y aliños. Buen detalle presentar la piel crujiente del bacalao separada.

Postres: carro de pasteles caserísimos; me han puesto un poquito de cada (buenisimo el de queso y el de zanahoria). Como volveré con Sonia, me he abstenido de provar la Tatin, que es la especialidad de la casa y que hay que encargar al inicio. Va a ser la excusa para repetir a la que se pueda. La tatin que vereis en la foto es una que había fría en el carro de postres y que juro no haber probado.

Bebercio: como iba solo he tomado una copita de blanco y otra de tinto (digo copita porque realmente eran minúsculas; han tenido la deferencia de invitarme a la segunda)

Ya se que me ha salido todo como muy meloso, pero es que he disfrutado mucho.

C/ CÍSTER 25, 934 184 998

Granja Elena

17 julio, 2011

La cita “juliana” con Granja Elena va camino de convertirse en un clásico; es a nuestro calendario gastronómico lo que el Tour al calendario deportivo: el inicio oficial del verano.

Por muchas palabras que se escriban, es dificil explicar el espíritu de este pequeño-gran restaurante; hay que ir para entenderlo. En plena zona franca y con horarios poco habituales (solo de lunes a viernes para desayunos y comidas, y los sábados solo desayunos). Su aspecto de bareto del montón no presagia lo que se cuece en su también minúscula cocina.

Comenzamos con un clásico: el excelso salmorejo con jamon tostado y huevo a baja temperatura.

Seguimos con el tartar de langostinos con ajoblanco y helado de queso (el tartar estaba demasiado caliente para mi gusto; supongo que afectaría el hecho que se les hubiese averiado el aire acondicionado)

Brutales las almejas con cardo (aunque la mejor temporada del cardo es en invierno, estaba estupendo)

Sigue el homenaje a base de canelon de txangurro (un clásico de la casa), calamarcitos plancha con cebolla confitada, y bacalao con pimientos.

Pero la sorpresa la dieron los callos, los mejores que recuerdo haber comido.

Postres satisfactorios sin demasiada complejidad: helado de pistacho con crujiente de galleta, y souffle de chocolate con helado de vainilla.

El apartado de bebidas merece un capítulo a parte; Abel siempre se encarga de buscar las referencias menos habituales. En este caso un Alma de Tobía (rosado espectauclar) y un Priorato de color negrísimo pero tambien muy fresco (don’t remembre the name). Gintonics para cerrar el ágape (hoy en dia, sin gintonic no eres nadie) :

- Monkey con Fentimans: espectacular el olor de la ginebra antes de la mezcla. El conjunto final nos pareció quizá demasiado suave (más refresco que gintonic)

- Martin Miller’s con Schweppes Premium: excelente, el más clásico en el amplio sentido del término.

- Mombasa con Schweppes Premium: término medio entre los 2 anteriores.

Granja Elena, la neo-retro-taberna gourmet de Barcelona; un outsider del panorama, imposible clasificarlo ni compararlo.

En Routa hacia el norte.

2 julio, 2011

Que la alta cocina nórdica está de moda es algo obvio;  nadie discute hoy en día la preponderancia de esta nueva ola culinaria liderada por Noma. Tuvimos la suerte de ir a Noma hace un par de años y fue una experiencia espectacular (aunque no la busqueis en el blog puesto que quedó sin entrada); nos la guardamos para nosotros…

Noma solo hay uno, pero lo que quizá mucha gente no sabe es que es posible disfrutar de buena cocina del norte (finlandesa en este caso) sin salir de BCN. Donde? en Routa (www.restaurant-routa.com) , en Enric Granados 10, un restaurante que ha cosechado buenas críticas y que teníamos ganas de conocer. Acudimos entre semana (miércoles noche acompañados por Esther y Joaquin) a ver qué se cocía entre fogones.

La impresión general es francamente positiva (si bien Sonia andaba con problemas estomacales y no pudo gozar demasiado del evento). Optamos, como siempre, por el menú más largo (thanks Joaquin por conseguir la lista):

Snacks.

Sopa de guisantes-nieve de foie y puré de peras-croqueta vegetal.

Arenque, espuma de rábano, remolacha y gofre de eneldo.

Salmón ligeramente ahumado, caviar de huevo, espárragos verdes.

Bacalao con brandada, leche de almendras tostadas, lentejas de mejillón.

Panceta de cerdo 36h, guisantes, aire de mostaza, patata.

Quesos Finalandeses (Vilho e Hilma), confitura de higos y müesli.

Crème Brullé de cítricos y sorbete de cerezas.

Ensalada de primavera con helado de menta, espuma de palomitas, parfait de fresa.

Chocolate Karl Fazer con arándanos marinados, helado de arándano y merengue.

Un ágape considerable. Todos los platos se mostraron a muy buen nivel, quizá destacando el salmón (la foto un poco chunga),

La panceta

y la ensalada-postre,

Gratísima sorpresa el maridaje de vinos, con una RCP notable y una propuesta dominada por los vinos nacionales y apostando por productores pequeños y de calidad.  Fantástico el Cava Rimarts,  l’Avi Arrufí (espectacular blanco de la Terra Alta) y el Josefina Piñol (tinto dulce, tambien de la Terra Alta, para el postre de chocolate).

Una opción muy recomendable para adentrtarse en el exotismo norteño. Winter is coming!

Las albóndigas de Proust

19 junio, 2011

Hoy me acabo de comer las mejores albóndigas del mundo mundial, y permanecerán incrustadas en mi cerebro reptil por los siglos de los siglos. El lugar es una minúscula taberna del Raval: “Mam i Teca”, adscrita al movimiento Slow Food. Todo lo que hemos comido estaba espectacular. Os dejo un par de fotos y juzgais vosotros mismos.

C/ Luna, 4

Teléfono: 93 441 33 35

Horario: de 13 a 16 y de 20 a 2.30. Sábados de 20 a 2.30. Martes cerrado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Cuscus del Rafi

18 mayo, 2011

Tiene fama de ser el mejor cuscus de Barcelona. No se si lo es o no, ya que he comido muy pocos por esta zona, pero puedo asegurar que está muy rico. Además, se puede degustar todos los días ya que lo incluyen en el menú diario, a precio de risa. Se trata de un minúsculo bar-restaurante de cocina árabe. Recomiendo tambien probar el té moruno (fuera del menú) 

RAFI

c/Vilamarí 9 (Jto Avda Mistral) tel 93 424 50 91

Hisop

28 abril, 2011

Comentaba en el post de Can Roca, que los cambios recientes en mi situación laboral, me habían llevado a no poder actualizar el blog en bastante tiempo, y este hecho, junto con las palabras de un buen amigo a quien respeto mucho, me han hecho darme cuenta de que quizá he sido demasiado ambicioso pretendiendo hacer posts quilométricos, con fotos de cada plato y comentarios con mucho detalle. No suelo disponer del tiempo necesario para hacerlo “en caliente”, lo que provoca que cuando puedo abordar la tarea, ya han pasado 2 o 3 semanas y se pierde la sensación de frescura e inmediatez; además, soy consciente de que al final, los lectores lo que quieren son cuatro pinceladas y un poco de opinión…

Por todo lo comentado, mi voluntad a partir de ahora, va a ser intentar hacer, salvo excepciones, entradas pequeñas y más dinámicas de lo habitual., e incluso sin fotos cuando sea necesario. Espero que sirva para poder mantener el blog con la frescura que requiere.

Le toca a  Hisop inaugurar este nuevo formato. Sobre Hisop, uno de los “clásicos modernos” de Barcelona, decir que lo había visitado una única vez, hace bastantes años, coincidiendo con una celebración de aniversario; conservaba un vago recuerdo de la experiencia como algo positivo pero sin recordar nada que sobresaliese en especial… Pues bién, mis sensaciones despues de esta segunda visita (esta vez en mediodía, con cambios en la cocina, con estrella reciente…) puedo decir que han mejorado muy notablemente.

Muy bien los aperitivos de atun y cococha.

A continuación los guisantes con calamarcets y un orginal brioche de butifarra negra. Plato muy goloso, como indica su nombre… si bien no me acabó de convencer al 100% el asunto del brioche ya que le faltaba algo de integración en el plato.

Apartado de “pescados”: tan rico como afrancesado (no es una crítica!) el bogavante a la crema de múrgules, sin embargo, algo sosa la merluza con caracoles de mar (me suele pasar en los menus degustación, que el plato principal de pescado marca un punto de inflexión; es raro que los recuede como memeorables y eso que me gusta mucho el pescado)  acompañada de hinojo, y con un caldo al que le faltaba algo de punch.

Por contra, me pareció excelente la carne de ternera (foto al inicio del post) con puré de patatas (hasta aquí todo normal) y con una osadísima salsa de café. El primer bocado llega a ser desconcertante ya que solo notas el sopapo gustativo del café; el segundo bocado provoca una cierta sensación de complicidad… y al tercero, ya con las papilas fogueadas, el plato te ha seducido por completo. Me gusta que un plato de aspecto tan inocente esconda esa sencilla pero interesante provocación. Bravo!

Acabamos con los postres, que me parecieron ambos muy interesantes en esa linea de plato de apariencia sencilla y para todos los paladares, pero con sabores marcados; se nota que hay mano en cocina y que lo han trabajado. En primer lugar unas fresas con naranja e izaguirre, sabores muy afinados en su aparente trivialidad. Excelente.

Y para acabar, un muy muy bueno postre a base de chocolate. No me suelen gustar los postres de chocolate, me parecen una concesion innecesaria a la galería; es como si no se pudiese cerrar un menú sin el dichoso “chocolate en texturas” o el redichoso “coulant” (si a Michel Bras le diesen un euro por cada coulant que se sirve en el mundo, sería millonario). En cambio, el pastel de chocolate que nos sirvieron en Hisop estaba francamente bueno; más que por el pastel en si, por el conjunto de complementos: helado de leche, sésamo y un espectacular puré de berenjena ahumada. Tendreis que venir al Hisop para probar el conjunto.

Sin duda una experiencia recomendable.

Lluerna: Trufados y Felices.

28 febrero, 2011

Esplendoroso regreso al Lluerna para degustar su magnífica cocina invernal, en compañía de unos muy buenos amigos.

Aprovechando que el calendario nos sitúa en pleno esplendor de la temporada trufera, pactamos un menú a medida centrado en la trufa y la caza. 100% placer gastronómico, digno del más exquisito gourmet, con el que apostamos que hubiese disfrutado el mismísimo y malogrado Santamaría; Santi Ficado sea su nombre…

Comenzamos con el “mojito sólido” que va camino de convertirse en un aperitivo clásico de la casa. Se trata de un taco de melón infiltrado con ron y limón; lo encontré más rico y pulido, si cabe, que en la ocasión anterior. Su ligero toque ácido y refrescante lo hace ideal para despertar las papilas gustativas y prepararlas para el festival.

Antes, ya habíamos despertado las “pupilas” gustativas, ya que en el centro de la mesa, nos esperaba una generosa cesta con trufas. Interesante poder verlas, tocarlas y olerlas de modo que todos los sentidos participen de la experiencia; nos propusieron incluso si queríamos escoger alguna pieza en especial para la preparación de los platos, tarea que delegamos con total confianza en las manos expertas de Víctor, que de eso sabe mucho más que nosotros.

Empezamos la orgía trufera con las Gambas a la cardinale, unas gambas en su punto, con un suave sofrito y coronadas con trufa rallada. Un buen inicio aunque no fue el plato que más recordamos… seguramente ningún pescado o criatura marina consiga pegar tan bien con la trufa como las carnes.

Donde sí se mostró la trufa en todo su esplendor, fue en la “pilota” con trufa. Los que disfruten con la escudella catalana, sabrán que la pilota es algo más que una gran albóndiga… imaginaos el complemento de la trufa y los aromas del conjunto…

Muy bueno el arroz con trufa…como todos los arroces de Victor, en el punto exacto de cocción y sabor. Se presenta el plato en forma de canelón, siendo la piel del mismo una elaboración a base de caldo gelatinizado y papel de plata comestible. A nivel de sabor exquisito, y resulta muy vistoso, aunque por ponerle un pero a la composición, diría que la forma de canelón no aporta gran cosa; a mi entender ni facilita la degustación del plato (al cortar el canelón, el grano tiende a escaparse) ni aporta ningún sabor especial al ya de por si magnífico arroz.

Tocamos el cielo del menú con la trufa “al caliu”, a saber, trufa asada envuelta en panceta sobre un estratosférico puré de patata con trufa y caldo de “rostit”. Nos pusieron media trufa por persona, lo que permite hacerse una idea muy clara de lo que es comer y masticar una trufa “a pelo”… una sensación francamente exclusiva, puesto que si ya son contadas las ocasiones en que se puede comer trufa, en la mayoría de veces suele degustarse rallada o como complemento, no con la porcina libertad de hincarle el diente al asunto. Además, cada trufa es de su madre y de su padre, con lo que la caprichosa naturaleza las dota a veces de matices alcohólicos, o balsámicos, o dulces… según el caso. Una experiencia muy recomendable.

Becada en salmís; el mítico plato de caza… es curioso, como contaba en un post anterior  (http://manoloxantana.wordpress.com/2010/12/10/becada-en-fonda-sala/), toda la vida esperando a probarla y es la segunda vez que la degusto en apenas unos meses! Muy bien cocinada, e increíblemente bueno el canapé con los interiores presentados en una especie de ravioli de pan frito.

Y de un plato mítico a otro legendario, la Liebre a la Royale, igualmente magnífica, plena de sabor pero sin ser excesivamente fuerte como a veces ocurre con este clásico. Interesante el acompañamiento (ravioli de remolacha relleno de yogur trufado). Ambos platos son de libro y muestran el depurado dominio de las técnicas clásicas por parte del cocinero. Chapeau!

Afinadísimo el surtido de quesos, gentileza de la casa., acompañados tan solo por una discreta (en el buen sentido de la palabra) confitura de higos, sin florituras ni preparaciones extrañas, como debe de ser, pues los quesos hay que comerlos con pan (blanco rústico y de pipas, ambos en hogaza y excelentes)

Acabamos el festival con una torrija de Santa Teresa con yema quemada, acompañada de un ESPECTACULAR helado de trufa, a ver si se animan los de la Frigo y lo vemos alguna temporada en los quioscos… Por si nos habíamos olvidado de la trufa acabamos el menú del mejor modo posible. Que rico estaba!!!

Poco más se puede añadir a lo comentado. Un menú por y para el disfrute… que nos permitió conocer un nuevo registro de este pequeño gran restaurante que no deja de sorprendernos. Ya estamos pensando en la próxima visita!

Almirall 1 – Cheriff 0

11 noviembre, 2010

No soy muy habitual de la zona de la Barceloneta; hablo sin conocimiento de causa, pero siempre me ha dado la sensación de ser un poco “trampa turística”, en la que los restaurantes honrados y de calidad representan un porcentaje muy pequeño. No me gustan nada esos camareros que te persiguen por el passeig Joan de Borbó atosigándote para que ocupes alguna mesa rodeado de guiris…

El caso es que nos apetecía una paella y habíamos reservado en el restaurante en el que, según se dice, se hace la mejor paella de la Barceloneta, el “Cheriff”. Llamé un par de días antes y tenían completo el primer turno (esa crisis!), así que me dieron para el segundo turno (15:30)… eso de los turnos ya pone los pelos de punta, pero bueno, es lo que hay…

Total, que nos presentamos a las 15:15, para “marcar terreno” y manifestar nuestra presencia, y el señor Cheriff (supongo que sería el dueño; un personaje anacrónico sentado en una especie de mueble costurero que manejaba un montón de papeles con los nombres de las reservas) nos espetó que “la cosa iba para largo”.

Le pregunte amablemente si podía matizar la expresión, si estábamos hablando de las 15:45 o de las 16:00… y me dijo que “uy, más… más”. Claro, se me quedó cara de tonto… porque no puedo entender que no avisen esas cosas al hacer la reserva, porque yo entendí que el segundo turno era a las 15:30, no que entraríamos en una dimensión espaciotemporal en la que vete tu a saber a que hora comes.

En condiciones normales no me importa esperar para comer, pero ese día había comprometido el horario de terceras personas y además habíamos adecuado la siesta del peque al timing previsto. Ya hablé del tema en un post http://manoloxantana.wordpress.com/2010/09/24/consejos-para-ir-a-restaurantes-con-ninos/

El señor Cheriff nos dijo que lo sentía en el alma, pero que no podía echar a los clientes, y que otra vez sería. Lo entiendo, pero creo que sería más justo y honesto avisar de entrada de lo que significa “segundo turno”, para que los clientes que hagan reserva sepan que no tienen en absoluto garantizada la hora de comer. Ya no entro en discusiones sobre la necesidad o no de doblar o triplicar turnos, pero sí me parece justo que si se opta por ello, se pongan unas reglas para que no haya clientes de segunda (no cuesta nada avisar a los clientes de primer turno de que deberán liberar la mesa a las 15:30). En fin, un fiasco.

Como alternativa, acudimos al Kaiku (excelente recomendación, ya habíamos probado el famoso arroz ahumado y nos gustó mucho), pero siendo la hora que era, ya tenían completo.

Finalmente, tuvimos suerte de encontrar mesa, casi a la hora de merendar, en “El Suquet de l’Almirall”, un clásico de la zona, donde me apetecía probar la “Paella D.O. Barceloneta”, un invento comercial que se han sacado de la manga, pero que está muy rico; más información en http://www2.elperiodico.es/BLOGS/blogs/pauarenos/archive/2010/04/08/paella-n-mero-1-489.aspx

He de decir que iba con un poco de miedo, pero las dudas se disiparon enseguida y me llevé una muy grata sorpresa. El local, por dentro, bastante agradable, el servicio muy amable, la comida excelente, tanto por la propuesta como por la calidad del género… por ponerle un pero, es que resulta algo caro (28€ la ración de paella), pero el producto es de calidad y no nos supo a mal pagarlo… pero aviso que el que vaya pensando en comer un arrocito rico a precio económico se equivoca de local.

De primero hicimos un poco de pica-pica a base de:

Buñuelos de bacalao (en un ataque de humildad se autopublicitan como “los mejores del mundo” y no digo que no estén ricos, pero es que no son buñuelos, ya que no esconden la masa melosa típica del buñuelo, sino un trozo de bacalao; es bacalao frito, no un buñuelo)

Todo lo contrario que las “Croquetas de pollo feliz” EXTRAORDINARIAS… sin lugar a dudas en mi top croquetil de todos los tiempos; grandes, melosas, con generosos trozos de pollo; una gozada… quien  me lo iba a decir. Me hicieron más feliz a mi que al pobre pollo, sin duda.

Fritura de la barca”, un variado de pescado frito del día. Muy rico.

Y de segundo, como no, la “Paella D.O. Barceloneta”, que estaba muy rica. Buen grano (quizá me gusta un poco menos hecho, mucho sabor y acompañada por buenos crustáceos (unas cigalas que parecían bogavantes)

Los postres a 8€ cada uno; todos muy clásicos, pero francamente bien ejecutados. Muy rico el flan de mató con músic. Clásiquísima la tatin, la crema catalana (amb carquinyolis)… y el consabido coulant (me encantó el detalle de que en la carta figurase como COULANT DE MICHEL BRAS, si copias, que menos que citar las fuentes!)

En resumen, una grata sorpresa, con una propuesta muy coherente y de mucha calidad siempre que se esté dispuesto a pagarla. Sin conocer demasiado la zona, me atrevo a decir que es toda una garantía. Me dio muy buen feeling en general, y me gustó ver al pie del cañon a Quim y Manel Marquès, los mediáticos propietarios del local.

Antes de ir al restaurante nos pasamos por el Forn Baluard (www.baluardbarceloneta.com) a comprar el famoso “Pan Barceloneta” que hace honor a su fama (me gustó mucho más que la ciapatta de aceite de oliva)

Para los amantes del chocolate que se encuentren por la zona, es imprescindible una visita a Vioko, (http://www.vioko.es/) una tienda super-fashion donde se pueden encontrar excelentes tabletas, galletas, marshmallows etc. El diseño está cuidadísimo.

Lluerna. Brillo en la periferia.

4 noviembre, 2010

Tenía muchas ganas de volver al Lluerna (www.lluernarestaurant.com), después de un par de años de la última visita.

Tiene mucho mérito lo que hace Victor Quintillà, toreando en una plaza tan difícil para la alta cocina como Santa Coloma de Gramenet. Optamos por el Menú Presentación, perfectamente ejecutado y con una RCP extraordinaria. Estamos ante un restaurante “de periferia”, que en caso de estar en el centro de una gran capital, le sacaría los colores a muchos de sus competidores.

En sala muy buena acogida por parte de Mar Gómez, con su amabilidad y explicaciones. Pese a ser tan solo 4 comensales, pudimos disfrutar del magnífico reservado, que suele albergar a 6-8 personas.

Como vino, un excelente Utiel-Requena. “Quod Superius”, de la Bodega Hispano Suizas, y que se mostró en todo su esplendor (93 puntos Parker, muy bien concedidos). Apunta maneras de clásico.

El menú comenzó con un “mojito sólido” (taco de melón al que se le retira parte del agua y se el inyecta limón con ron). Bastante ácido pero muy refrescante. Un buen abrebocas.

Luego el verat escabechado, en su punto.

Seguimos con la crema de foie y ceps con codorniz en escabeche. Un plato muy goloso, que me recordó a la cocina de Joan Roca.

Lo mejor de la noche, sin duda, el calamar con patata y butifarra dels Casals. Extraordinario, quizá lo más sabroso que hemos probado en mucho tiempo. Sólo por eso merece la pena ir. En unas semanas visitaremos Els Tinars, en Llagostera; este es el tipo de plato, de profundas raíces catalanas, que me imagino en un restaurante como Els Tinars, veremos si es así o no.

El arroz (carnaroli) con cigalas, excelente, manteniendo el nivel del plato anterior. Perfecto de sabor y de punto de coción, tanto del cereal como de las cigalas. El arroz es un elemento fetiche en la cocina de Victor, siempre encontrareis un plato de arroz en el menú degustación, algo de lo que los arroceros de pro nos congratulamos.

Como pescado principal, un “suquet” (deconstruido) de llobarro. Rico, aunque después del nivelazo de los dos platos anteriores, no es un plato que recordaremos especialmente.

Como carne en muy buen cordero lechal de raza ripollesa, con endibia y yogur al curri. Fantástico sabor a leche de la carne (a algún comensal le pareció excesivamente rosada)… buen plato y que permitió el lucimiento a pleno rendimiento del “Quod Superius”.

Los postres correctos en general, quizá con menos nivel que el resto del menú; se echa en falta un poco más de nervio en este apartado. Pre-postre: fresas con crumble e infusión de hibiscus (el famoso “Karkhadé” que sirven en Egipto)

Postre: una clásica torrija con crema de café y helado de cacao. Un plato bastante visto, aunque bien ejecutado (yo no me canso nunca de las torrijas). Nos obsequiaron con una copita de una curiosa mistela con un punto de aguja.

En resumen, una cena muy completa, con un muy buen nivel en general y destacando un par de puntos álgidos, en especial el excelente calamar con patata y butifarra. Sabores conocidos, ilusión a raudales y una RCP insuperable. Vale la pena desplazarse para degustar la cocina del Lluerna.

Cañete cañí

4 octubre, 2010

Sábado a mediodía en Barcelona. Después de pasar la mañana rebuscando en la ya muy mermada “Fira del Disc” (quien te ha visto y quien te ve), apetecía llenar un poco el estómago y nos encaminamos al “Cañete”, local de reciente apertura y que está dando mucho que hablar.

Ya se sabe que el público barcelonés es muy amante de las novedades, y es habitual que el boca-oreja colapse algún local que entra pegando muy fuerte, pero que al poco tiempo se deshincha como un globo… estamos casi seguros que esto no le sucederá al Cañete ¿Por qué? Sobretodo porque se nota que detrás del proyecto hay gente con ganas de hacer las cosas realmente bien: buen producto, buenas manos y muchas ganas de mejorar continuamente.

El cañete se ubica en pleno Raval de Barcelona (c/Unió 17), en una zona cañí y a dos pasos de la Rambla, pero no es el típico sitio para “guiris” que bien podría ser, sino que se nutre de clientela nativa con buen gusto. Ya al cruzar la entrada nos encontramos con una declaración de intenciones, puesto que convive una delicada barra de postres con los neones vintage del rótulo.

Nada de mesas al uso, sino barras con taburetes… bastante altos e incómodos; al parecer han intentado emular el modelo de taburete típico de los bares de la zona antaño, si bien, a mi entender, la comodidad del comensal debería estar por encima de este toque de glamour nostálgico (a ver si nos va a perder la estética, como al Barça de Guardiola)

Un inciso genérico sobre el tema de las tapas; me encantan las tapas (¿a quien no?) pero no me gusta “ir de tapas”. Supongo que si hubiese nacido en Andalucía o en el País Vasco, y tuviera muy integrado el tapeo como referente cultural, tendría otra percepción, pero no le veo la gracia a estar de pie entremezclado con una marabunta ruidosa mientras hago equilibrios para sostener una copa de vino en una mano a la vez que con la otra doy buena cuenta de una tapa de callos mientras me abro paso con el codo para pedirle unas bravas al camarero. Llamadme burgués, pero dadme una mesa y una silla… al fin y al cabo, un menú degustación es ir de tapas sentado.

El Cañete no llega a los extremos que hemos caricaturizado, pero no podemos decir que sea un sitio cómodo en el que hacer sobremesas sino un sitio de paso al que ir con algún amiguete para comer muy bien, de modo informal y sin alargar demasiado el ágape. No estaría de más replantear la cuestión de la comodidad, pero seguramente ya no sería lo que es y quizá perdería esa chispa por la que se ha apostado decididamente y que respetamos.

En todo caso que quede claro que no estamos en un Restaurante al uso sino en otra cosa distinta, y que precisamente sea esto lo que le da su encanto y lo que le posiciona como referente, ya que son muy escasos los locales a los que se le puede comparar.

En cuanto a la oferta gastronómica, es francamente abundante dadas las dimensiones del local, y se puede consultar en las pizarras de las paredes o directamente en la carta. Hay embutidos, quesos, encurtidos, barra de platos fríos y, seguramente lo más interesante, una buena colección de guisos y cazuelitas de las que hacen salivar de inmediato (los guisos se preparan en un local anexo al restaurante, y se rematan a la vista del cliente en una cocina muy diáfana que asegura el espectáculo)

En cuanto a las bebidas, hay una buena selección de vinos por copas, pero lo que más salida tiene son las cervezas a presión de la casa Moritz, en sus dos variedades, la clásica y la Epidor (la bebida de la casa es la “caña cañete” que combina sabiamente ambos tipos) El servicio es amabilísimo y muy cordial. Otro punto a favor.

Comenzamos la degustación con un excelente bocadillo de pringá, al más puro estilo sevillano. Un poco más de plancha no le haría daño… pero el conjunto es muy goloso. Adictivo y nada pesado.

Los buñuelos de bacalao son diferentes, buen bacalao, con toques ahumados y bastante jugoso, pero la costra no se parece a la de los buñuelos habituales, es más gruesa y crujiente y a mi entender peca de dulzor. Si se quiere apostar por el juego dulce-salado, quizá debería darse un toque más salado al bacalao, porque de lo contrario el sabor dulzón predomina en exceso.

En cuanto a las croquetas, están ricas y sabrosas, aunque tienen una textura curiosa, como entre tortilla y soufflé…no se explicarlo mejor…pero creo que mejorarían con algo más de bechamel.

Las ortiguillas, por contra, me parecieron de diez. Impecablemente fritas y casi líquidas por dentro…como un coulant marino. Se sirven sobre unas patatas fritas caseras.

En el apartado de guisos, muy buena la sepia con albóndigas, regular el cap-i-pota (la salsa tenía poco sabor y estaba algo fría…me pareció ver que llevaba algunos granos de mostaza, quizá habría que trabarla un poco más y darle un toque de mala leche) y excelentes las mollejas; no se si eran de cordero o ternera, pero se presentaron rebozadas y fritas, sobre una salsa-guarnición a base de jugo de carne y puré de patatas, y un toque sorprendente y bastante acentuado a limón, lo que le daba al plato un aire oriental que al inicio desconcertaba un poco pero que acabó enamorando.

En otra ocasión probaremos el Jarrete, que tenía una pinta estupenda. Nos pasamos a la barra de postres para terminar la comida. Optamos por tres degustaciones:

El tiramisú (lo confundí por aspecto con un arroz con leche) que estaba muy bueno dentro de su suavidad en la que no se notaba demasiado el café y muy poco el alcohol.

El babá (detecto un importante revival de este postre últimamente; Libentia, Cuatro, etc. hay profusión de babás en el panorama bistronómico barcelonés) en el que tampoco había mucha presencia de alcohol, pero sí de nata. Personalmente no me gusta que me sirvan nata en los postres sin preguntarlo; del mismo modo que parece ser que tienen la intención de preguntar si se desea con un chorrito de licor adicional, deberían hacer lo mismo al respecto de la nata. En todo caso, estaba bastante bueno.

La tarta sacher, muy buena, huyendo de la filosofía “brownie” de muchas sacher, con una mermelada de albaricoque bastante líquida para humedecer bien el bizcocho y con lo que me pareció algún ligero toque de alcohol para darle un punto de mala uva.

Con café, salimos a menos de 30€ por persona, una excelente RCP. Volveremos!


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.