Me ha cautivado este pequeño restaurante. Quizá es por haber acudido con pocas expectativas, o por ser un auténtico desconocido para mi… el caso es que he comido como un monsieur (49€ pagados muuuuuuuuuuy a gusto).
Es el Café 1907, situado justo al lado del tambien fabuloso CosmoCaixa y de hecho su visita era a priori un mero trámite nutricional relacionado con la visita al museo, y ha redondeado un día perfecto de rodríguez (encima el peque se ha pasado toda la comida durmiendo).
La primera sorpresa, como digo, es que el restaurante lleva más de 20 años funcionando, en un precioso palacete, y la verdad es que es un absoluto desconocido en los circuitos gastronómicos de la ciudad, cosa que despues de haberlo visitado me deja más que perplejo.
La segunda sorpresa es que he comido absolutamente solo (algo achacable sin duda a ser un mediodía de agosto; me ha dicho el dueño que por las noches se anima mucho y le creo a pies juntillas)
El sitio es lo más parisino que hay en el mundo; dudo que en París haya algo más parisino que esto, faltaba Sarkozy cantando La Marsellesa… la comida es ante todo de mercado y de proximidad (sello Slow Food, huerta propia, etc.) y sí, tiene unos evidentísimos toques de cocina francesa, pero “de la buena” y no me quiero extender en matizar el comentario porque llenaría 2 páginas, pero a Anton Ego le hubiese encantado. Como dicen en la web: LA VRAIE CUISINE.
Es cuquísimo. Lleven a la mujer, esposa, novia o amante y TRIUNFARAN seguro. He vislumbrado una estupenda terraza que va a ser objeto de otra visita futura.
Me han servido un apetitivo a base de berenjena muy rico.
De primero he tomado un milhojas de calabacín con judias y tartar de tomate que me ha encantado. Va directo a PLATO DEL AÑO junto con las mandonguilles del Mam i Teca. Estaba fuera de carta, como plato del día. El tomate era fantástico y el aliño, una vinagreta con mostaza y algún que otro elemento alquímico que me atrevo a decir que es el mejor aliño que recuerdo. Hasta el pan lo hacen ellos y no se si estaba sugestionado o no pero era un sencillo panecillo blanco con aroma a ¿miel?.
De segundo el bacalao de la casa. En cuanto al bacalao en si, los he comido mucho mejores la verdad, pero de nuevo la guarnicion/tropezones/salsa estaban muy acertadas; una cama de espinacas con tomate excelentes y un jugo que quitaba el sentido, con bolas de pimienta rosa dando un toque picante aquí y allá. Me reafirma en que el cocinero es un Harry Potter de las salsas y aliños. Buen detalle presentar la piel crujiente del bacalao separada.
Postres: carro de pasteles caserísimos; me han puesto un poquito de cada (buenisimo el de queso y el de zanahoria). Como volveré con Sonia, me he abstenido de provar la Tatin, que es la especialidad de la casa y que hay que encargar al inicio. Va a ser la excusa para repetir a la que se pueda. La tatin que vereis en la foto es una que había fría en el carro de postres y que juro no haber probado.
Bebercio: como iba solo he tomado una copita de blanco y otra de tinto (digo copita porque realmente eran minúsculas; han tenido la deferencia de invitarme a la segunda)
Ya se que me ha salido todo como muy meloso, pero es que he disfrutado mucho.
C/ CÍSTER 25, 934 184 998














































